Hoy voy a hacer algo que jamás pensé que siquiera intentaría. Voy a hacer una semi-crítica de un libro. Lo de "semi" no es un vago gesto de falsa humildad; es solamente porque apenas llevo 60 de las 300 paginitas de mi pergamínico protagonista.
Conozcámosle un poco más. Se trata de un librito de mi autor predilecto, N. Gordon. Mientras caminaba de vuelta con él bajo el brazo, iba pensando en los otros libros que he catado de este escritor. Desde los que me han fascinado hasta los que me han dejado algo frío, todos han tenido unas cosas en común, sobre todo al principio.
Una época pasada, una ciudad grisácea y un personaje que intenta afrontar una situación trágico-deprimente, en la cual te sumerge hasta el punto de casi deprimirte tú también. O, como diría un amigo mío; no es más que la típica historia de "chico conoce chica"-"chico invita a salir a chica"-"chica muere en un trágico accidente de aviación".
Lo curioso es que el libro al final siempre termina bien, y eso se agradece. Pero la verdad es que para ser el cuarto relato del mismo autor que me leo; esperaba que cambiara un pelín el chip, que sorprendiera a sus lectores. Negativo. A este hombre le gusta que sus personajes sufran lo indecible.
En fin, de todas formas he de decir que el libro me está gustando. No obstante, como la vida del residente de Cirugía que aborda no empiece a mejorar, me cambio de carrera a Bellas Artes.
viernes, 21 de octubre de 2011
sábado, 3 de septiembre de 2011
La ilusión no es lo último que se pierde
No creo que vaya a tener la inmensa suerte de lograr que lea estas palabras una sola de las 200 personas que dentro de unos días comenzarán su andadura por los senderos de la Facultad de Medicina de Murcia. No cabe duda de que muchos de ellos tienen sentimientos en común, que un servidor tuvo en su día: ilusión, nerviosismo, algo de miedo por las supuestas nuevas responsabilidades...
A todos ellos, me gustaría decirles que se relajen, comprueben si aún están a tiempo de matricularse en cualquier otra ciudad; y en caso contrario, se preparen para una de las experiencias más frustrantes de su vida.
En craso error incurren si creen que entran en una especie de Recinto de la Cultura, donde la gente es adulta, se busca el conocimiento por mero interés de poseerlo, y tus mentores merecen llamarse de tal forma. La realidad se encargará poco a poco de mostrarse cruda como ella sola. Y, ahora que lo pienso, quizá sea mejor así. Para qué destruir antes de tiempo unas expectativas que no se van a cumplir.
Unos cuantos individuos de dudosos 21 años se encargarán de ello jugueteando con un puntero láser en mitad de una clase de Farmacología de 3º curso; cuando la doctora mire para otro lado.
A todos ellos, me gustaría decirles que se relajen, comprueben si aún están a tiempo de matricularse en cualquier otra ciudad; y en caso contrario, se preparen para una de las experiencias más frustrantes de su vida.
En craso error incurren si creen que entran en una especie de Recinto de la Cultura, donde la gente es adulta, se busca el conocimiento por mero interés de poseerlo, y tus mentores merecen llamarse de tal forma. La realidad se encargará poco a poco de mostrarse cruda como ella sola. Y, ahora que lo pienso, quizá sea mejor así. Para qué destruir antes de tiempo unas expectativas que no se van a cumplir.
Unos cuantos individuos de dudosos 21 años se encargarán de ello jugueteando con un puntero láser en mitad de una clase de Farmacología de 3º curso; cuando la doctora mire para otro lado.
domingo, 13 de febrero de 2011
Como soy
- El otro día se dijeron cosas no muy agradables de tu persona.
- Sí, no me extraña.
- ¿Sabes por qué?
- Exactamente no. Pero me hago una idea global.
- Veo que no te afecta mucho.
- Al contrario. Me hace mucho bien. Incluso diría que me alegra el día.
- Antes no eras así. ¿Por qué de repente te ha dado por volverte tan estúpido?
- No podías equivocarte más, aunque has llegado al fondo de la cuestión. Soy exactamente igual que era antes, cuando te conocí. Soy exactamente como quiero ser. Como mejor me siento. De la única forma que sé, por otro lado. Han cambiado las circunstancias que me rodean. En su día, cuando lo vi venir, prometí y volví a prometer que nada me haría cambiar. Ni olvidar de dónde vengo. A lo que pertenezco. Con quién me identifico. Y con quién soy feliz.
- Sí, no me extraña.
- ¿Sabes por qué?
- Exactamente no. Pero me hago una idea global.
- Veo que no te afecta mucho.
- Al contrario. Me hace mucho bien. Incluso diría que me alegra el día.
- Antes no eras así. ¿Por qué de repente te ha dado por volverte tan estúpido?
- No podías equivocarte más, aunque has llegado al fondo de la cuestión. Soy exactamente igual que era antes, cuando te conocí. Soy exactamente como quiero ser. Como mejor me siento. De la única forma que sé, por otro lado. Han cambiado las circunstancias que me rodean. En su día, cuando lo vi venir, prometí y volví a prometer que nada me haría cambiar. Ni olvidar de dónde vengo. A lo que pertenezco. Con quién me identifico. Y con quién soy feliz.
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