lunes, 25 de febrero de 2013

Cuando éramos felices


Existe dentro de todos nosotros la innata necesidad de poseer un loco e idílico objetivo, sueño, desesperado culmen de todo lo que existe, al que aferrarse tercamente en los momentos de vacío. Un destino que refuerze tu convicción cuánto más insensato aparente ser el camino que lleva a él. Que invulnerabilice tu mente frente a cualquier adversidad, pues alcanzar la meta soñada supone un éxtasis tal que una mínima posibilidad de vivirla haga que todo lo demás carezca de importancia, incluso uno mismo. 

Cuando las consecuencias no son relevantes, pues el camino conduce inexorablemente cuesta abajo, y únicamente queda esperar un fin rápido, que al menos preserve intacta la esperanza. Más allá. Cuando lo imposible se vuelve inmediata realidad, y toda la labor que se te asigna a partir de ese momento consiste en asimilar la nueva situación. Pues los senderos recorridos fueron tan oscuros que la luz que ahora se ha presentado jamás podrá desvanecerse, sino que permanecerá como llama de fénix, simbolizando la inmortalidad de tu alma.

Si vives ese momento, sin duda habrás alcanzado la felicidad.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Sociología por anuncios

Hoy, navegando por la red de redes en lo que viene a ser mi principal actividad diaria de 4 a 5, he sido consciente de un cambio los bajos fondos del país que no sé hasta qué punto es bueno o malo. Poneos las gafas de cerca y observad con detenimiento:

Sí, es uno de tantos anuncios que pululan por la red y que permiten, aparte de aportar unos eurillos a al dueño de la web, evaluar las preocupaciones básicas de la mayoría de la población, o más bien, de la población cuya densidad neuronal es tan escasa que barajan en algún momento la posibilidad de ganar un MINI (de calimocho, será...) haciendo click en una cartel que brilla.

Podeis comprender que estos anuncios, lejos de encuestas sobre el darwinismo y el lamarckismo, suelen tocar temas tan trascendentes como el último peinado de la abuela de Messi (por el lado paterno), o la posibilidad de que Sálvame Patatas-Deluxe pase a emitirse 28 horas al día, en lugar de 26. Material adaptado al C.I del consumidor.

Pero esta vez no. Resulta que un tema socio-político ha sido elegido por la empresa de publicidad de turno como el mejor modo de llegar a esos inframundos. ¿Significa que por fin la gente en este país comienza a interarse por su propio futuro?

Pues no lo creo. Yo diría más bien que la raíz de todo esto es que han tocado los cuartos, y cuando eso ocurre, es cuando cambian este tipo de prioridades en la masa. Pero oye, igual como efecto colateral conseguimos comenzar a horadar en la clase política y colocar en el poder a personas razonables, que buscan el cargo para lograr unos objetivos, y no lameculos cuyo objetivo en sí es el propio cargo (y lo que conlleva).


domingo, 19 de agosto de 2012

Reflexión Académica

Septiembre se acerca, y de la mano viene el nuevo curso universitario. Por estas fechas es típico plantearse  la reflexión eterna del estudiante medio: "este año empiezo a estudiar desde el principio". Pero, ¿realmente merece la pena?

La respuesta depende del objetivo que se persiga. Obviamente, la nota del expediente aumentará proporcionalmente al número de horas dedicadas a aumentar el callo del dedo corazón, pero creo que subestimamos muchas veces la satisfacción que ello puede producir, en relación con otras cosas.

Van ya 4 años en la Universidad, y aunque tengo el privilegio o el hándicap, según se mire, de permanecer hasta seis en su seno, continúa pareciendo poco tiempo para explotar al máximo todas las oportunidades que ofrece este periodo de la vida. Porque aunque muchas cosas hayan cambiado en lo que hoy entendemos por Universidad, aunque el grado de inmadurez medio permita observar avioncitos de papel en una clase magistral, sigue siendo un lugar magnífico donde conocer gente, encontrar nuevas aficiones y, en definitiva, cultivar cuerpo y mente.

Y creo que esta es la razón principal de que en estos 4 años todavía no haya cumplido la promesa inicial de esclavitud bibliotecaria. La pereza también ayuda, no nos engañemos; sin olvidar la baja motivación que muchos profesores despiertan en sus alumnos para que traten de enfocar su asignatura como un reto en lugar de como un tedioso trabajo, comparable al de recoger limones en un huerto en términos de satisfacción personal.

Así las cosas, no me arrepiento en absoluto de haber sacrificado horas de estudio en beneficio de las horas en la sala de disección, en la delegación de estudiantes, en talleres para alumnos de cursos inferiores, preparando el pregón de las fiestas de San Lucas o, por qué no decirlo, en la cantina de la Facultad de Medicina.

Y aunque quinto curso necesitará más horas de biblioteca, no será renunciando a ese tipo de cosas, es preferible eliminar horas de sueño incluso. Total, la Merced está abierta hasta las 6 de la mañana, y las nuevas máquinas de café aún no han adquirido ese inconfundible efecto laxante que les proporciona los años de servicio y la materia prima de dudosa procedencia.

domingo, 25 de marzo de 2012

Amar, cambiar

Es de estúpidos pensar que algo cambia en una persona cuando se cumplen 18 años desde el día en que salió de la matriz. Sin embargo, es el límite que establecemos para considerar a alguien adulto. Nada ha cambiado en ti, mas se te considera una persona nueva, en muchos sentidos. Con más responsabilidades, con más sensatez, quizás. Pese a que todo el mundo sabe que eres el mismo individuo que sale por la puerta del aula de su Instituto/Facultad (según el signo del Zodiaco).

Son los acontecimientos, y no las matemáticas, los que definen a una persona como adulta. Y sí, eso sería administrativamente un coñazo. Aunque más eficaz (Dios, acabo de descubrir el paradigma del funcionamiento de este país).

El primer enamoramiento define lo que es la transición adolescente-adulto con una precisión tal que debería registrarse en nuestros DNIs. Y no me refiero a que pierdas ese toque de inocencia y de ingenuidad que resulta irremediable. Cuando se ha experimentado esa sensación, se ve distinta forma el mundo que te rodea. Puedes releer un poema o un libro que leíste con 15 años, y apreciar cosas que antes no veías. Puedes entender películas que hasta ahora no suscitaban nada en ti. Comprendes mejor a la gente que te rodea. Comprendes mejor la idiosincracia de la vida humana, en definitiva.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Metafísica triangular

Simplificas la vida para hacerla más cómoda, para hacerla más entendible. Reduces todos tus entresijos, todos tus entuertos, a 3 variables. Tres fibras que se entrelazan entre sí, con mayor o menor proporción, para originar pensamientos, ambiciones, lamentos y júbilos. Tu único objetivo es que esa proporción no sea mayor ni menor. Que sea la adecuada, la justa, la ecuánime. Como en un triángulo equilátero. Esa misma que no conoces, que ansías alcanzar, y que por supuesto, no existe.

Tres variables. Tres fibras. Los tres lados de un triángulo. Un triangulo isósceles, por ejemplo. Más verosímil que el perfecto equilátero. Más cercano a tu idiosincrasia.

Una de las fibras representa su base. Poco relevante, poco llamativa. Solo atrae su atención cuando se tambalea. O cuando, al ir acortándose irremediablemente, modifica los otros dos lados del triángulo, hasta el punto de que, cuando ella desaparece, todo finaliza. El polígono de 3 lados pasa a tener solo dos. Pasa a no ser polígono. A ser una simple línea, sin principio ni fin. Infinita sin más.

Las otras dos fibras, los restantes lados de ese triángulo isósceles, se complementan. Se apoyan uno sobre el otro por su extremo superior, para cerrar la figura. Para darle una forma. Un sentido. Son entes opuestos, que luchan entre sí con pasión en el interior de cada uno, conformando de ese modo tu propio triángulo isósceles.

Pero el triángulo isósceles no existe, francamente. Todos dejamos que uno de los dos lados crezca hasta imponerse y convertir en escaleno ese polígono que nos representa. Nunca fue equilátero. Y ahora ha dejado de ser isósceles, merced a una de esas dos fibras, que has dejado crecer y crecer. Irremediablemente, es un triángulo escaleno.

Solo queda preguntarte qué lado de tu triángulo isósceles decidiste alargar. Yo opté por el izquierdo. Y por eso estoy aquí.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Amistad a primera vista

¿Crees en el amor a primera vista?

Fácil encontrar esta pregunta por cualesquiera rincones de esta sociedad que uno se dedique a pulular; y aún más fácil suele ser hallar la respuesta. Porque en este tema tiende a no haber demasiados puntos intermedios. Sí o no; blanco o negro; médica o quirúrgica. Y, obviamente, no escribiría esta entrada si no fuera porque yo sí que tengo una opinión intermedia: médico-quirúrgica, por supuesto. Ya sabeis de las que hablo: traumatología, ginecología...

¿Y en lo del amor?

¿Qué del amor?

La pregunta con la que has empezado la entrada...

Ah, ya. Bueno, sí. Sí creo en el amor a primera vista. Punto y aparte.

Todo este enlagunamiento mental viene a introducir la última revelación que tuve el otro día, mientras luchaba por no entrar en fase REM durante una clase de Preventiva. Hablo de la "amistad a primera vista". De aquellas personas con las que te bastan 5 minutos conversando para darte cuenta de que congeniáis. De que, por lo que sea, confías en ella mucho más de lo que deberías teniendo en cuenta que conoces su nombre o apodo, y poco más.

Es algo que se hace mucho más evidente cuando tienes la contrapartida cerquita tuya. Cuando, por los motivos que sea, te ves obligado a tratar diariamente con X personas. Puede que al final surja algo parecido a la amistad. Pero es como empeñarte en escalar un muro de 3 metros en lugar de usar la puerta.

Sobre todo si el muro se obstina constantemente en hacerse cada vez más alto y duro. Y da igual que le expliques de buenas maneras que empieza a no gustarte el estar chupando hormigón todo el día. Al final te hartarás, cogerás la puerta y lo dejarás allí plantado.

viernes, 21 de octubre de 2011

Génesis comunes

Hoy voy a hacer algo que jamás pensé que siquiera intentaría. Voy a hacer una semi-crítica de un libro. Lo de "semi" no es un vago gesto de falsa humildad; es solamente porque apenas llevo 60 de las 300 paginitas de mi pergamínico protagonista.

Conozcámosle un poco más. Se trata de un librito de mi autor predilecto, N. Gordon. Mientras caminaba de vuelta con él bajo el brazo, iba pensando en los otros libros que he catado de este escritor. Desde los que me han fascinado hasta los que me han dejado algo frío, todos han tenido unas cosas en común, sobre todo al principio.

Una época pasada, una ciudad grisácea y un personaje que intenta afrontar una situación trágico-deprimente, en la cual te sumerge hasta el punto de casi deprimirte tú también. O, como diría un amigo mío; no es más que la típica historia de "chico conoce chica"-"chico invita a salir a chica"-"chica muere en un trágico accidente de aviación".

Lo curioso es que el libro al final siempre termina bien, y eso se agradece. Pero la verdad es que para ser el cuarto relato del mismo autor que me leo; esperaba que cambiara un pelín el chip, que sorprendiera a sus lectores. Negativo. A este hombre le gusta que sus personajes sufran lo indecible.

En fin, de todas formas he de decir que el libro me está gustando. No obstante, como la vida del residente de Cirugía que aborda no empiece a mejorar, me cambio de carrera a Bellas Artes.

sábado, 3 de septiembre de 2011

La ilusión no es lo último que se pierde

No creo que vaya a tener la inmensa suerte de lograr que lea estas palabras una sola de las 200 personas que dentro de unos días comenzarán su andadura por los senderos de la Facultad de Medicina de Murcia. No cabe duda de que muchos de ellos tienen sentimientos en común, que un servidor tuvo en su día: ilusión, nerviosismo, algo de miedo por las supuestas nuevas responsabilidades...

A todos ellos, me gustaría decirles que se relajen, comprueben si aún están a tiempo de matricularse en cualquier otra ciudad; y en caso contrario, se preparen para una de las experiencias más frustrantes de su vida.

En craso error incurren si creen que entran en una especie de Recinto de la Cultura, donde la gente es adulta, se busca el conocimiento por mero interés de poseerlo, y tus mentores merecen llamarse de tal forma. La realidad se encargará poco a poco de mostrarse cruda como ella sola. Y, ahora que lo pienso, quizá sea mejor así. Para qué destruir antes de tiempo unas expectativas que no se van a cumplir.

Unos cuantos individuos de dudosos 21 años se encargarán de ello jugueteando con un puntero láser en mitad de una clase de Farmacología de 3º curso; cuando la doctora mire para otro lado.

domingo, 13 de febrero de 2011

Como soy

- El otro día se dijeron cosas no muy agradables de tu persona.
- Sí, no me extraña.
- ¿Sabes por qué?
- Exactamente no. Pero me hago una idea global.
- Veo que no te afecta mucho.
- Al contrario. Me hace mucho bien. Incluso diría que me alegra el día.
- Antes no eras así. ¿Por qué de repente te ha dado por volverte tan estúpido?
- No podías equivocarte más, aunque has llegado al fondo de la cuestión. Soy exactamente igual que era antes, cuando te conocí. Soy exactamente como quiero ser. Como mejor me siento. De la única forma que sé, por otro lado. Han cambiado las circunstancias que me rodean. En su día, cuando lo vi venir, prometí y volví a prometer que nada me haría cambiar. Ni olvidar de dónde vengo. A lo que pertenezco. Con quién me identifico. Y con quién soy feliz.

sábado, 1 de enero de 2011

Timmy y sus logros

"Hijo mío, tú puedes llegar lejos".

Bonita frase, ¿verdad? Es de las que aparecen con frecuencia en las películas americanas. El padre, única familia del pequeño Timmy de 13 años, que se gana la vida como pobre currante ganando cuatro duros; le dice esa frase a su hijo cuando lo manda a estudiar lejos con el dinero que llevaba ahorrando años.

El pequeño Timmy se esfuerza en sus estudios, y consigue descubrir la cura contra el cáncer, ganar el Nobel, convertirse en el primer astronauta que pisa Júpiter y lograr que prohíban la Cruzcampo a nivel mundial. La última escena enfoca a Timmy ya adulto, que va a visitar a su padre a la cama del hospital donde este está ingresado, con pronóstico feo.

¿Diríais que Timmy ha logrado su objetivo? Creo que para muchos sí.

Pero yo no lo tengo nada claro. ¿Quereis saber lo que significaría para mi llegar lejos? Algo muy distinto. Un trabajo tranquilo en lo que me gusta y una vida tranquila con una familia sin problemas. ¿Parece algo mucho más sencillo, no?

De nuevo discrepo. Lo que todo el mundo concibe como habitual, que es exactamente lo que pido; es mucho más difícil de lo que la sociedad nos quiere hacer creer. Y si un día llegara a esos dos objetivos, estoy seguro de que sentiría que he llegado bien lejos.

Y sin necesidad de convertirme en Cirujano Jefe del Servicio de Despiece Humano de la Clínica Mayo de Alcorcón.

lunes, 29 de noviembre de 2010

La infidelidad está de moda

La infidelidad está de moda.

Más que de moda, ha pasado a ser de algo despreciable a algo de lo que orgullecerse. Y no hablo de los programas basurotelevisivos que bastante tienen con aguantar las críticas de cualquier persona que haya leído dos libros en su vida. No. Hablo de la vida normal y corriente, a pie de calle.

Esta reflexión no la lanzo al vacío tras una sola observación. No, he sido fiel a los principios de la estadística. He cogido una muestra suficientemente grande y variada, y he realizado los cálculos oportunos. El caso es que alrededor del 80% de los rollos que me han contado en los últimos meses han sido infidelidades, por parte de uno, o a veces de los dos (ni en Las Vegas, la virgen...).

Yo no sé a qué se debe esta oleada de promiscuidad, y no me gusta tampoco hablar mucho de un tema que poco conozco. No obstante, vamos a lanzar algunas teorías. La primera que se me ocurre es la debilidad patológica a la que nos conduce esta sociedad hiperprotectora. Cada vez se hace creer a la gente que la vida tiene que ser todo diversión y placer. Que no hay por qué privarse de nada. Ni siquiera por la persona que, en teoría, más te importa.

Otra anda por los caminos de la ignorancia que tratan de ridiculizar los sentimientos y engrandecer el vicio puro y duro. Parece que el enamoramiento se ha vuelto algo indigno, no propio de una persona hecha y derecha. O quizá sea más bien lo segundo, que la golfería está bien vista. Y ojo, no seré quien le niegue a nadie tener un calendario sexual variado e intenso. Pero para eso inventó Dios la soltería.

El último aspecto que me carcome es esa estúpida noción de que una relación debe aportarte solo beneficios; y que, si en algún punto te limita, no merece la pena tenerla. Creo que el fallo aquí está en como se concibe dicha relación. Antiguamente, lo que uno tenía en mente era satisfacer a la otra persona. Ahora es al contrario. Se exige satisfacción a cambio de nada.

¿Voy muy desencaminado? Ahora es el momento de que opine la gente más implicada.

Un saludo.

martes, 12 de octubre de 2010

Podridos desde el principio

No es la Sanidad el peor de los servicios que tiene España. De hecho, si nos ponemos a pensar, quizá sea el mejor de todos. Pero no por ello deja de adolecer de ciertos males. No, no voy a entrar en los aspectos administrativos, en los dirigentes o en el abuso que muchas veces se hace del sistema; que son los puntos principales que se suelen atacar. Hoy voy a hablar de los que suelen quedar exentos de toda crítica: los propios médicos.

Todos (o casi todos) hemos tenido al típico profesional de la salud que esquivamos siempre que podemos. Médicos y médicas (no vaya a ser que el Ministerio de Igualdad me envíe a prisión) que se limitan a oír por encima lo que te ocurre y recetarte la droga que primero se les ocurre. Que apenas te miran durante la consulta, y que mucho menos se acordarán de ti si vuelves al mes.

Esto pasa. No frecuentemente, gracias a Dios. Por tanto, no puedo extender ni por asomo esta crítica al colectivo. La estoy focalizando, hacia estos malos profesionales, que, como las meigas, haberlos haylos.

Lo malo, o lo bueno, de estar donde estoy, es que veo de dónde salen esos malos profesionales. O creo verlo. Porque ya en tercero de carrera, cuando de médicos solo tenemos la bata, muchos apuntan maneras. Y de qué modo.

¿Cuáles creeis que son las principales preocupaciones de mi curso, que está apunto de empezar las prácticas en hospital? ¿Estarán nerviosos por el primer contacto con el paciente? ¿Estarán metiendo caña para aumentar las horas prácticas, que nos han reducido? ¿Habrá una lucha constante por buscar los mejores servicios y hospitales donde hacerlas?

Pues no. Lo que hay es una lucha constante por ir al hospital que tengan más cerquita de casa. La principal ocupación de los delegados no tiene que ver con las dichas. Tiene que ver con recaudar dinero para comprar una fotocopiadora (¡cuándo se ha visto esto!), recaudar más dinero para abrir una página web. Recoger los nombres de todos para hacer esa web exclusivamente privada, por la que se moverá todo.

En resumen. Un afán ENORME de politizarlo todo. De controlar. De mandar, en definitiva. Y un desinterés palpable por aprender a usar un fonendoscopio. No es difícil deducir cuál será la preocupación de mucha de esta gente cuando termine la carrera. Pocas ganas de ayudar a la gente en lo que es su oficio; muchas de ascender en el escalafón para tener su sueldazo y su puesto de jefazo.

Pensareis que exagero. Quizá. Pero lo que es cierto es que medicina en la UM se parece cada vez más a una dictadura. Unos cuantos fijos en el poder, haciendo lo que quieren; con el permiso de una mayoría a la que tienen contenta, y que les mantiene en el poder. Las opiniones que divergen se ignoran, o se crea un frente común de batalla para hacer callar al infiel.

Lo último ha sido crear la web que ya os he dicho, y obligar a todo el mundo a que se registre sí o sí, con su nombre y dos apellidos. Para tener a todos controlados. Ahora todo se mueve por esa web, incluidos los apuntes que los profesores dejan a los delegados para que los distribuyan. Si quieres comisiones, si quieres la camiseta del año, si quieres proponer lo que sea; a pasar por el aro y rellenar tu formulario para ser uno más del rebaño. Dentro de poco será obligatorio también dejar tus huellas.

Y encima parece que no podré irme de SÉNECA.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Desafiando a la mala suerte

Es hora de partir. A las 5 de la madrugada, hora indecente donde las halla, por cierto. Rumbo a tierras herejes, donde habita un pueblo extraño que utiliza una moneda distinta, conducen por el otro lado y hablan en el mismo idioma que mi cámara de fotos. El hecho de viajar a tal insólito lugar ya debe ponernos en guardia contra posibles infortunios. Pero si encima lo planificamos como lo hemos hecho...

Bueno, tampoco vamos a la aventura. La residencia está reservada desde Marzo. Tiempo suficiente para que la empresa haya quebrado y hayan puesto en su lugar un Fish&Chips. Siempre es agradable dormir con el aroma del aceite de fritura requemado. Eso en el improbable caso de que utilicen aceite y no margarina.

Al menos sabemos que, aunque los billetes de avión también están reservados desde Marzo, Raynair no ha quebrado aún. Nada nos impedirá montarnos en uno de sus modernos aviones, y si hay suerte y no nos toca darle a los pedales, recuperar parte del sueño perdido mientras sobrevolamos Francia, y un ejército de azafatas nos acosan con multitud de productos tamaño liliputiense a precios Gulivianos.

¿El resto de cosas? Bien, hombre. La maleta aún no me la he hecho, pero el vuelo no sale hasta dentro de 10 horas. Sobra el tiempo. También tengo que apañar ciertos asuntos de última hora sin importancia, como el modo de ir hasta el Altet; pero seguro que al final todo sale bien.

Debo hacer, por último, mención a nuestra enorme capacidad de organización. Facturar una maleta entre todos, repartir el peso de dicha maleta, cambiar el dinero, ver el modo de trasladarnos al Altet (esto aún está difuso), planificarnos la estancia completa allí... Todo ello realizado la semana de antes. Con dos cojones.

Resumen: cantidad exorbitada de cosas que pueden salir mal. Pero, eso sí, no me lo pierdo por nada del mundo. Iremos actualizando con noticias frescas directas desde tierras sajonas.

¡Agur!

lunes, 6 de septiembre de 2010

Buenas noches

Era tarde. Así lo atestiguaba la ventana que, frente a él, apenas atraía la multitud de variopintos sonidos que uno puede escuchar habitualmente en una pequeña ciudad. Sonidos que no dejaban de serle familiares, pero a los que su cerebro aún prestaba mayor atención de la que realmente merecían. Un coche solitario que rodaba no lejos de allí, un portal que se cerraba por allá, una luz que se apagaba... Las señas inequívocas de que la ciudad se sumergía, lentamente, en el letargo de la noche.

Un letargo en el que se resistía a entrar él. Pues habituaba a encontrar en esas tardías horas una serenidad que demasiado a menudo faltaba en el día a día. Lo que puede esperarse, por otro lado, de alguien a quien, hasta hace pocas semanas, le impedían comprar un paquete de tabaco. En esos momentos, contemplaba embobado el techo de su estrecho cuarto, inmerso en sus pensamientos, aunque sin pensar en nada concreto.

No era nada raro encontrarle en este estado, ya fuera, como en esta ocasión, entre las paredes de su habitación; o en lugares menos propicios a tal fin, como los pasillos de su facultad. Precisamente por esa costumbre suya se había ganado, entre algunos de sus compañeros de carrera, el apelativo de extravagante, de solitario, incluso de antisocial. Pero, en general, casi todo el que alcanzaba a hablar con él deshechaba rápidamente estas ideas, pues era en verdad una persona amigable y de conversación agradable.

He dicho que era amigable. Quizá me haya aventurado demasiado. Es cierto que se llevaba bien con todo el mundo, y que jamás nadie le había visto enfrentarse a otra persona, ni dejar de exhibir ese aire despreocupado que tanto chocaba con la silenciosa figura que, como ya he dicho, era en otras ocasiones. También es cierto que le gustaba tomar la iniciativa en cuantos grupos de trabajo había estado. Aceptando y proponiendo ideas, trabajando en equipo y riendo con los demás.

Sin embargo, cuando el reloj marcaba la hora de final de las clases. Cuando cogía el autobús que le dejaría en su piso del centro. Cuando la ausencia de un profesor implicaba, para los demás, una hora de cartas y risas en la terraza de la cafetería. Era en todos estos momentos cuando emprendía el silencioso y lento sendero hacia una soledad voluntaria, con el aire del personaje secundario que deja paso al protagonista para su gran momento en escena.

Un pitido breve y estridente le sacó de su nebulosa, como pocos otros estímulos podrían haberlo hecho. Su reloj de mesa señalaba las 2.00 de la madrugada. Se desperezó lentamente, y fijó la vista en la pantalla del portátil que llevaba encendido frente a él ya varias horas. Con parsimonia deslizó el dedo por el sensor táctil hasta llevarlo al icono del procesador de textos. Se quedó un instante inmóvil, para a continuación presionar sobre él.

Un folio virtual apareció ante sus ojos. Hacía tiempo que por su cabeza circulaban difusas ideas que hasta ahora no había conseguido hilvanar. Ideas acerca de un personaje que todavía no había nacido, pero que aguardaba impaciente en el limbo su momento. Ideas que esa noche tampoco parecía que fueran a emerger definitivamente de él y tomar consistencia.

Bajó la cabeza con resignación, como otras tantas veces, y se dispuso a levantarse de la silla en la que reposaba. Caminó entonces hacia la puerta que se encontraba en el lado opuesto al suyo y la abrió. Había luz en el cuarto de baño, con lo que se apoyó en la pared para aguardar a que este se desocupara. Cuando lo hizo, la persona que salía de él (de su edad, quizá un par de años mayor) apenas lo miró, obsequiándolo con un vago "Buenas noches".

-Buenas noches -respondió él.

jueves, 19 de agosto de 2010

Conciertos sobre barrizales (2)

Siempre se ha dicho que las segundas partes nunca fueron buenas, pero también que hay que completar lo que se inicia. De modo que allá vamos. Viernes, 21.00 h, una pinada salvaje a las afueras de San Javier (Murcia). Unas gotas de un líquido incoloro no alcohólico comienzan a caer sobre aquella baldía tierra. No nos queda más que guarecernos en nuestros respectivos refugios nucleares marca Quechua, y esperar a que cese. Nunca ha cometido alguien mayor error.

La lluvia sobre el techo de la tienda empezaba a hacerse más fuerte, tanto que ya ni oía los gritos de los de al lado (verídico). Cuando iban 20 minutos o así, me pregunto: "A ver si esto va a ser demasiada agua". Lo era. Descorro con cuidado la cremallera. La escena a describir es interesante.

Al borde de la entrada, el agua (bueno, por llamarla de alguna manera) ya estaba a punto de entrar a la tienda, con lo que tuve que salir a pegarla más al árbol. Entonces es cuando me doi cuenta de la situación. Un colega enfrente mío, en bañador y con una linterna, poniendo camisetas y toallas en la entrada de su tienda para parar el agua. Los de la otra tienda que se alejaban en la niebla hacia un lugar desconocido. Y nuestros vecinos apretujados bajo la carpa que habían montado para el Sol. Aquello parecía el Monzón en Indonesia.

Como soy hombre de soluciones rápidas, salí con presteza para buscar un porche abandonado donde refugiarme. La idea era buena, pero tal lugar idílico no existía, al parecer; con lo que acabé volviendo al camping, y metiéndome debajo de la carpa de nuestros amables vecinos. Allí nos quedamos hasta que la cosa menguó un poco. Y al final terminamos distribuyéndonos entre las casas de dos colegas, con lo que la cosa tuvo su lado bueno: dormimos en cama.

Despierto a las 11 de la mañana en la Torre, y lo primero que oigo es el sonido de la lluvia. Cojonudo. Por si había poca esperanza de que los equipos se hubieran salvado del tormentón de anoche, resulta que el Sol ni se digna a salir. Total que me levanto y llamo a otro colega que estaba en la organización del festival, esperando confirmar que este queda cancelado definitivamente.

Pero, voilà. Contra todo pronóstico, el final de esta historia es feliz (bueno, todo lo feliz que permitieron las circunstancias). Los conciertos empezaban a las 12.50, y recuperaban a 3 grupos de la noche anterior. Para animar el festival desde el principio, abría Lujuria, y seguían los grupos de ese mismo día. Así, pude ver a Lujuria, Atlas y Centinela; antes de volverme a lo que quedaba de campamento con quemaduras de tercer grado.

Lo demás es detalle. Reorganizar un poco todo aquello, poner a secar lo que se había mojado, comprar suministros y pasar la tarde tranquilita hasta el momento que tocara Easy Rider. Pero se ve que me amuermé bastante, y se me pasó la hora de estos. También fue porque, al meter a grupos del día anterior, habían tenido que reducir el tiempo de actuación.

Me desperecé a tiempo para ver el final de Tygers of Pang Tang. Luego vino Warcry, que por alguna extraña razón tocaron 10 minutos menos de su tiempo. El pobre Víctor García (el cantante) ha perdido muchísima voz, y se les nota la falta de un segundo guitarra; pero siguen siendo las canciones con las que empecé en esto, y mentiría si dijera que me aburrí. Tras Warcry aparecía Saratoga, y dado que ya los he visto muchas veces, me quedé solo al principio, para coger con más ganas los grupos siguientes, que fueron la reunión de Barón Rojo y Obús.

A ambos los vi desde lejos mientras cenaba algo, porque empezaban a doler las piernas, y cuando terminaron los de Fortu decidí que era hora de terminar el festival. Me habría gustado quedarme a ver a J.C. Molina con Judith Mateo (las canciones de Ñu con un toque celta, según me dijeron), pero parece que me estoy haciendo viejo, y uno ya no aguanta como antes.

En resumen. Un buen festival pese a todos los problemas que pasamos. Esperemos que haya suerte y el año que viene disfrutemos de la sexta edición.

¡Un saludo!

lunes, 16 de agosto de 2010

Conciertos sobre barrizales (1)

Un verano más toca dedicar una entrada a una de mis citas veraniegas, el festival Leyendas del Rock, que este año volvía a su formato clásico de 3 días. Me gustaría poder hablar mejor de la cita, porque la verdad es que el festival lo merece, pero una serie de catastróficas desdichas han deslucido bastante un evento que prometía.

Y eso que empezó mejor que los anteriores. La zona de acampada no era esta vez un páramo desierto donde el Sol te violaba sin piedad hasta dejarte seco. Era una pinada relativamente frondosa, lo que garantizaba bienestar para nosotros y nuestros melanocitos. Además, el primer día de conciertos, que siempre es gratis, era mucho más seductor que años anteriores.

Comenzaba a sonar la música en San Javier a eso de las 4 de la tarde, con bandas menos conocidas, y por las que pocos estuvieron dispuestos a aguantar un calor que sí se hacía notar en el recinto de conciertos. Nosotros dedicamos esas horas a comer, beber e instalar cómodamente el campamento.

Hasta que llegaron las 7 de la tarde, más o menos, y allá que fuimos a reencontrarnos con la música. El primer grupo que vi fue Rainbow in the Dark, un tributo a Ronnie James Dio; lo que siempre iba a resultar agradable. Estuvieron humildes, aunque metidos en el papel; y musicalmente aceptables. El final con "Heaven and Hell" fue uno de los grandes momentos del día.

Tocaban a continuación dos bandas legendarias del rock español, dos auténticas leyendas: Lone Star y The Storm. Vi la primera mitad de Lone Star, y aunque los años se dejaban notar, fue un concierto que mereció la pena ver. Luego llegó la hora de regresar al campamento base para cenar algo, porque aún quedaban bandas que quería ver. A las 9 de la noche salió Santelmo, una banda nueva, con un heavy moderno y directo; donde se deja notar la mano de Jero Ramiro, el antiguo guitarra y compositor de Saratoga. A continuación vino la sorpresa del festival, EVO, otra leyenda del rock español, con un sonido que enganchaba desde el principio y que recordaba a los inicios del Rock&Roll (aunque por alguna razón, sus dos discos tienen una calidad pésima). Terminaba el día con otro tributo, esta vez a Kiss, llamado Exkissitos. Dieron buena música y espectáculo, pero se metieron demasiado en el papel (presentando sus temas en un inglés 100% madrileño).

La noche y la mañana siguiente llegaron sin mucha novedad. Los conciertos que comenzaron a las 2 del mediodía no ofrecían gran cosa. Me acerqué a ver una vez más a Beethoven R, que me dejaron algo frío, la verdad. Luego vendría la primera de las bandas internacionales: Picture, pero por alguna razón decidieron a última hora no acudir, y fueron sustituidos por Angelus Apatrida, con un estilo que no es el mío.

De vuelta al camping, a prepararse para una noche movidita. Y es que a partir de las 9 de la noche venían los platos fuertes, todos ellos seguidos: Lujuria, Lizzy Borden, Warcry, Obús y Muro.

Pero aquí fue cuando comenzaron las calamidades, los infortunios, las putadas, hablando en plata. Lo que da razón de ser al título de la entrada. Pero eso lo contaré en un capítulo aparte, que sé que las entradas largas dan pereza.

sábado, 24 de julio de 2010

Intranquilidad

Hoy es una de esas noches en las que sientes que tienes algo que escribir. Y es curioso observar como las palabras salen fáciles y sin esfuerzo en momentos como hoy; y lo que cuesta enhebrarlas otros días, y en otras circunstancias. Es un argumento más a mi favor en una conversación que tuve hace unos días. No hay que forzar tu interior por el mero hecho de mantener actualizado el blog (anda, rima y todo). Saldrá solo de ti cuando esté preparado.

Hoy, también, a diferencia de otras veces, tengo un tema claro que abordar. Una cuestión que es cierto que llevo ya un tiempo sintiendo. Es difícil de explicar con palabras.

Bueno, en realidad no lo es. Pongámonos en situación.

Es cosa sabida que la gente que tiene pareja suele ser la primera en retirarse de una fiesta, juerga o parranda (retirarse del todo, no desaparecer para intimar). Tampoco tiene mucho misterio: cuando la gente empieza a desvariar y a emprender la caza, yo, cazador retirado, abandono cómodamente la escena. Digamos que mi papel ha terminado.

Y quizá debido a ello, los otros actores se ven en cierta manera obligados a permanecer en escena, hasta que termine la función. Es muy común que, hablando ya sin tapujos, la soltería te incite más siempre a seguir con la fiesta, a no irte todavía, a tratar de animarte más. Porque, al fin y al cabo, para encontrar hay que buscar.

Lo que ocurre es que esa obligación que sin querer nos imponemos a veces, acaba minándote por dentro. Te hace salir cuando en realidad no te apetece del todo. Y muchas veces ni siquiera te deja disfrutar de una cerveza con los amigos. De ahí viene muchas veces, por lo menos cuando yo lo propongo, el "rollo tranqui". Suele querer decir: me apetece estar tranquilo, sin ninguna otra preocupación que no sea elegir entre Paulaner o Foster.

Es por ello que a veces miro con envidia a la gente con pareja. Porque creo distinguir en ellos una serenidad, una tranquilidad, una seguridad, en definitiva. Seguridad para hacer lo que realmente les apetece, y para disfrutar más los momentos de la vida.

domingo, 6 de junio de 2010

Gaudeamus igitur, iuvenes dum sumus

Cuestiones cotidianas de ayer y de hoy, by Manu AMS, presenta: "¿Y en el parque por qué no?"

Es una pregunta que hice yo ayer, aunque seguro que no os imaginais el contexto. No, no estaba intentando ligar, aunque pueda parecerlo. Estaba en una actividad un tanto diferente. Abismalmente diferente, diría yo.

Estudiaba en la biblioteca.

¿Decepcionante? Sin duda. Pero no os vayais aún.

Sí, sé que todos estais hasta el orificio anal de hacerlo. Por eso vengo a proponeros una cosa: ¿Y en el parque por qué no?

Así es, me refería a estudiar.

El caso es que estaba yo inmerso en el fascinante mundo de las mucosas intestinales y su sistema inmunitario, o más bien intentando estarlo, porque había considerable escándalo. Y viendo que el tema era fácil y que hacía un día envidiable, me dije: ¡Qué coño! No me quedo aquí encerrado más tiempo.

Claro, le digo a un par de colegas que tenía a mi lado: "Oye, que me voy a estudiar al parque". Y, obviamente, no se lo creen. Pero yo pregunto, ¿por qué no? Teneis que probarlo. Me compré un granizado, me fui debajo de un pino, donde hacía sombrita, y saqué la comisión de Inmuno. Inigualable.

Para qué necesitais encerraros entre 4 paredes en cuanto el asunto no es agradable del todo. ¡Sacarle partido a la vida!

Que para eso tenemos 19/20 años.

Gaudeamus igitur, iuvenes dum sumus

domingo, 23 de mayo de 2010

Domingofobia

De tantos temas interesantes que sin duda habría para una Tesis Doctoral, yo diría que uno de los más productivos sería acerca de la Psicología del Domingo. Me pasaré toda la vida preguntándome por qué, desde hace unos años, se ha convertido en un día tan sumamente asqueroso. Al menos para mí.

¿Habrá alguna causa psicológica para ello? ¿Sufriría en mi infancia un fuerte trauma en Domingo, y desde entonces mi mente se bloquea en ese día? ¿Será cosa de los genes? ¿O estará más relacionado con Necromancia y/o Males de Ojo?

No lo sé. El caso es que, a no ser que tenga el día totalmente planificado con algo (lo que es harto difícil teniendo en cuenta que todo está cerrado, y que la gente tiende a desaparecer), acabo tumbado en el sofá deseando que pase algo. Y por supuesto, el hastío lleva a tristeza, a revivir fantasmas, y en general, al pesimismo extremo.

Lo tengo además comprobado empíricamente. Las películas o libros con una parte mínimamente trágica o triste simplemente no los tolero en Domingo. Voy a tener que hacerme con una reserva de historias a lo Heidi para poder entretenerme de alguna forma.

jueves, 6 de mayo de 2010

Negro futuro se avecina

6 años de carrera en la Universidad, para acceder a un examen a nivel nacional: el examen MIR. Luego, en función de esa nota y de la nota obtenida durante la carrera, una oposición para elegir plaza entre todas las que se ofertan en España. Una vez elegida la plaza, el recién reconocido como médico puede dedicarse enteramente a su profesión, que es aprender a tratar pacientes. Fácil, sencillo y con pocos problemas. Quizá sea ese el motivo del disparatado cambio que el Gobierno quiere hacer.

¿Y en qué consiste ese absurdo y descabezado cambio? Ahora, tras el MIR, lo que se elige es troncalidad y hospital donde cursar dicha troncalidad. Esta última no es más que una primera "especialización del médico" en una de estas 4 vías: médica, quirúrgica, laboratorio o radiología. Bien, si quieres introducir esta novedad, no veo en principio ninguna pega. Lo que sí tiene pegas, y son descomunales, es el resto del plan.

Durante esos dos años, no estás rotando por los distintos servicios del hospital para ir formándote en la materia. No. Lo que estás haciendo es competir con el resto de médicos residentes del hospital por las futuras plazas de médico del mismo hospital. Porque al finalizar la troncalidad habrá un segundo examen, y una valoración subjetiva del 1 a 10 de un médico que está supervisándote durante todo este periodo. Tras esto, juntando la nota MIR (40%), la del segundo examen (30%) y la "evaluación" del médico (otro 30%) obtienes una nota, con la que opositas EXCLUSIVAMENTE a las plazas que hay en el citado hospital.

Y, obviamente, te puede tocar cualquier especialidad menos la que querías. Y no tienes opción de nada más. A joderte. 8 años de tu vida a la basura. Acabas en un oficio que no es el que quieres, después de semejante sacrificio, y de tantísimos meses y meses dedicados a ello. ¿Quiénes serán los únicos que obtendrán la plaza que quieren? Solo dos tipos de personas:

1. Los 4 o 5 mejores de cada universidad. Como no estés entre ellos, jodido vas (y en la nuestra somos 200).
2. O aunque seas el mejor. ""Puede"" existir la ""REMOTÍSIMA"" posibilidad de que el médico que te evalúa... ¡anda! ¡Pero si es el padre de mi compañero residente! ¡Y le ha puesto un 10 cuando a mi solo un 5, y se ha quedado la plaza que yo quería! Ainsss... cualquiera pensaría que hay algo más detrás de esto. Pero no. Qué va. Todos sabemos que en España nunca jamás ocurriría algo así.

Debo advertir que el párrafo anterior ha sido escrito con un profundo y exacerbado sarcasmo (para los duros de mollera).

Señores ministros y políticos. Tenemos en este país una cosa buena: la Sanidad. Y van encaminadísimos a joderla, pero de raíz. Si en España funcionan tan bien los servicios sanitarios, es gracias a los médicos. Puteándonos no se consigue nada bueno. Lo que conseguirán es que:

1. El número de buenos especialistas disminuirá, dado que lo normal es que para ser bueno en tu profesión, tiene que gustarte. Si no es el caso, el asunto está difícil. Y más en algo tan vocacional como la medicina.

2. La fuga de cerebros (que los políticos tanto se empeñan en negar y negar y negar...) aumentará mucho más. Señores políticos, si mi ilusión de toda la vida es ser cardiólogo, lo voy a ser. Quieran ustedes lo que quieran. Y hay muchos países donde podría conseguirlo, y de donde sería poco probable que volviera.

3. El ambiente de competitividad durante la troncalidad no es bueno para nadie. Ni para los residentes, que no están pendientes de la medicina; ni para los médicos, que estarán sometidos a mil presiones de colegas o conocidos para puntuar mejor a este o a otro; ni para los pacientes, finales perjudicados de este "mal rollo" que seguro se generará.

4. 8 años dedicados a algo que luego te niegan (y por motivos ilícitos muchas veces, como es el enchufismo), pueden sacar lo peor de cada uno. Amenazas, chantajes... Se abre la veda a este tipo de situaciones.

Yo sé que muchos piensan que exagero. Pero os aseguro que no. Las situaciones que digo se darán si la cosa continúa. Y también os aseguro que, con este desalentador futuro por delante, se le quitan las ganas a uno de seguir con la carrera. Y los perjudicados, al final, somos todos cuando acudimos al hospital como pacientes.

Un saludo

P.D.D. Un día después de escribir esta entrada el Ministerio de Sanidad aceptó todas nuestras propuestas sobre la troncalidad. Nada de examen post-troncal, nada de evaluación por un médico, y la especialidad se elige inmediatamente tras el MIR. Demos gracias a la incompetencia del Gobierno en otros temas, porque ello ha permitido que cedan en este para no tener otro frente más de problemas.